martes, 4 de noviembre de 2014

Evaluación final del Módulo Introductorio


Silvina                                   Aula 41
¿Qué es la alfabetización?
Mi definición previa: "La alfabetización es la herramienta que pone en valor el conocimiento del mundo y la comunicación de ese conocimiento a través de un código compartido. Nos expresamos, con palabras dichas y escritas, con gestos, con movimientos, para comunicar lo que sabemos, lo que pensamos, lo que opinamos, lo que sentimos."
Luego de la lectura, propongo una nueva definición de alfabetización: "La alfabetización es una co-construcción formada en el transcurso de las transacciones entre la cultura y el individuo, a menudo mediada por aquellos (padres, maestros) que ayudan a hacer la cultura más comprensible". Sin olvidar el aporte bourdesiano de la teoría de la reproducción, "...para demostrar de qué manera la ideología de las clases dominantes se reproduce en la ideología de la alfabetización, (...) el conflicto que se puede generar en las clases oprimidas cuando las ideologías dominantes son trasladadas a las actitudes y la práctica de los maestros...".
Incorporo a mi definición que hacía eje en la comunicación, el concepto de "oralidad alfabetizada" y reconozco saberes de mis alumnos (de grados de recuperación) que me resultaba difícil ver. Y cómo mi práctica ya se modifica, dejando de lado mis esquemas conceptuales de trabajo ("todo hay que pensarlo y escribirlo”) para revalorizar la producción oral, como paso previo y suficiente a otras producciones (artísticas, literarias, teatrales).
En una entrevista a un colega, sobre alfabetización, preguntamos:
-¿La alfabetización es de manera exclusiva la enseñanza de la lengua materna escrita?
Alejandro: -“Nooo. Favorece la escritura de la lengua materna, pero podes alfabetizar aunque no lo hagas en la lengua materna.  Tuve un alumno ugandés cuya lengua materna era inglés. Se alfabetizó en castellano, los padres adoptivos hablaban castellano. En los sonidos, fonemas, fue uno de los que más tardó. Lo tuve sala 3 y 4. Sala de 5 fue uno de los primeros que empezó a relacionar fonema/grafema.”
El entrevistado considera como lengua materna la lengua escrita dominante y la compara, en un caso que recuerda, con otra lengua materna dominante. Pese a trabajar con alumnos de familias multiculturales, no recuerda, o reconoce otros dialectos como lengua, o como lenguas posibles de ser escritas y alfabetizadas.
En una segunda pregunta:
-¿Las lenguas escritas, son siempre aceptadas sin problemas como formas convencionales y consensuadas por todos los que las emplean?
Alejandro: -“¿Por qué escritas? A mí se me ocurre, mi hijo que hace la construcción de las palabras “escribido” etc. Él es un adquirente de la lengua, pero se le corrige desde afuera. Es más rica la construcción que la imposición, para mí.
Para mi criterio existe una rebeldía entre la construcción individual y la norma social. Porque si no aceptaríamos de entrada. Con la repetición, se va a corregir.
Si las palabras en duda (ortográfica) tienen que escribirse, aún en la edad adulta, es porque persiste una rebeldía de la construcción.”
El entrevistado hace eje en la dicotomía normativa/lengua en construcción, pero no repara, pese a repreguntas, en el debate que puede abrirse respecto de las diferentes lenguas dialectales que sus alumnos traen a la escuela, y qué debe hacer el docente con estos saberes; cómo incorporarlos a su trabajo de alfabetización.
Respecto de este debate y luego de la reflexión provocada por la lectura, expongo que la alfabetización no es de manera alguna la enseñanza de la lengua materna, aun cuando la lengua materna sea la oficial. Porque en cada contexto, cada familia, cada casa, construimos diferencias léxicas, interpretamos diferentes hipertextos, manejamos diferentes niveles de alfabetización. Aún en niños de seis años, edad de nuestra alfabetización letrada, hay marcadas diferencias, quizás más en comunidades urbanas, donde la población es heterogénea en mayor grado.

En las lenguas escritas las formas convencionales no son las empleadas por todos en la oralidad, menos en la escritura. Pienso si el consenso debe ser construido, y la escuela en todos sus niveles parece el ámbito ideal; o el consenso ya ha sido construido: por los hablantes anteriores, por la literatura, por la lengua escrita, pensada, aceptada, disfrutada.
La lengua está viva, pero no hay generación espontánea: siempre hay un origen. Nos es dado transformar, no inventar.
Surge entonces una pregunta, no formulada aún, pero entrevista: ¿cómo alfabetizamos en un mundo globalizado, altamente digitalizado, sobreinformado, mediatizado, a niños que provienen de familias con padres analfabetos funcionales, que no han accedido, que no han sido incluídos, que no consideran o apenas vislumbran el valor de la alfabetización?

Mi tarea actual se acerca a este panorama, con niños prontos a terminar el ciclo primario, para quienes el tiempo de escuela se acorta. Y a veces me gana la premura de la contingencia por sobre la planificación. Creo que hay que hacer eje en el legado de herramientas, más que en contenidos. Aunque herramientas vacías tampoco sirven. Un delicado equilibrio, del que muchas veces me caigo.


ya lo envié. Último día, 20:46 hs. 

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