Silvina Aula 41
¿Qué
es la alfabetización?
Mi definición previa: "La
alfabetización es la herramienta que pone en valor el conocimiento del mundo y
la comunicación de ese conocimiento a través de un código compartido. Nos
expresamos, con palabras dichas y escritas, con gestos, con movimientos, para
comunicar lo que sabemos, lo que pensamos, lo que opinamos, lo que
sentimos."
Luego de la lectura, propongo una
nueva definición de alfabetización: "La alfabetización es una
co-construcción formada en el transcurso de las transacciones entre la cultura
y el individuo, a menudo mediada por aquellos (padres, maestros) que ayudan a
hacer la cultura más comprensible". Sin olvidar el aporte bourdesiano de
la teoría de la reproducción, "...para demostrar de qué manera la
ideología de las clases dominantes se reproduce en la ideología de la
alfabetización, (...) el conflicto que se puede generar en las clases oprimidas
cuando las ideologías dominantes son trasladadas a las actitudes y la práctica
de los maestros...".
Incorporo a mi definición que hacía
eje en la comunicación, el concepto de "oralidad alfabetizada" y
reconozco saberes de mis alumnos (de grados de recuperación) que me resultaba
difícil ver. Y cómo mi práctica ya se modifica, dejando de lado mis esquemas
conceptuales de trabajo ("todo hay que pensarlo y escribirlo”) para
revalorizar la producción oral, como paso previo y suficiente a otras producciones
(artísticas, literarias, teatrales).
En una entrevista a un colega, sobre
alfabetización, preguntamos:
-¿La alfabetización es de manera
exclusiva la enseñanza de la lengua materna escrita?
Alejandro: -“Nooo. Favorece la
escritura de la lengua materna, pero podes alfabetizar aunque no lo hagas en la
lengua materna. Tuve un alumno ugandés
cuya lengua materna era inglés. Se alfabetizó en castellano, los padres
adoptivos hablaban castellano. En los sonidos, fonemas, fue uno de los que más
tardó. Lo tuve sala 3 y 4. Sala de 5 fue uno de los primeros que empezó a
relacionar fonema/grafema.”
El entrevistado considera como lengua
materna la lengua escrita dominante y la compara, en un caso que recuerda, con
otra lengua materna dominante. Pese a trabajar con alumnos de familias
multiculturales, no recuerda, o reconoce otros dialectos como lengua, o como
lenguas posibles de ser escritas y alfabetizadas.
En una segunda pregunta:
-¿Las lenguas escritas, son siempre
aceptadas sin problemas como formas convencionales y consensuadas por todos los
que las emplean?
Alejandro: -“¿Por qué escritas? A mí
se me ocurre, mi hijo que hace la construcción de las palabras “escribido” etc.
Él es un adquirente de la lengua, pero se le corrige desde afuera. Es más rica
la construcción que la imposición, para mí.
Para mi criterio existe una rebeldía
entre la construcción individual y la norma social. Porque si no aceptaríamos
de entrada. Con la repetición, se va a corregir.
Si las palabras en duda (ortográfica) tienen
que escribirse, aún en la edad adulta, es porque persiste una rebeldía de la
construcción.”
El entrevistado hace eje en la
dicotomía normativa/lengua en construcción, pero no repara, pese a repreguntas,
en el debate que puede abrirse respecto de las diferentes lenguas dialectales
que sus alumnos traen a la escuela, y qué debe hacer el docente con estos
saberes; cómo incorporarlos a su trabajo de alfabetización.
Respecto de este debate y luego
de la reflexión provocada por la lectura, expongo que la alfabetización no es
de manera alguna la enseñanza de la lengua materna, aun cuando la lengua materna
sea la oficial. Porque en cada contexto, cada familia, cada casa, construimos
diferencias léxicas, interpretamos diferentes hipertextos, manejamos diferentes
niveles de alfabetización. Aún en niños de seis años, edad de nuestra
alfabetización letrada, hay marcadas diferencias, quizás más en comunidades
urbanas, donde la población es heterogénea en mayor grado.
En las lenguas escritas las
formas convencionales no son las empleadas por todos en la oralidad, menos en
la escritura. Pienso si el consenso debe ser construido, y la escuela en todos
sus niveles parece el ámbito ideal; o el consenso ya ha sido construido: por
los hablantes anteriores, por la literatura, por la lengua escrita, pensada,
aceptada, disfrutada.
La lengua está viva, pero no hay generación
espontánea: siempre hay un origen. Nos es dado transformar, no inventar.
Surge entonces una pregunta, no
formulada aún, pero entrevista: ¿cómo alfabetizamos en un mundo globalizado,
altamente digitalizado, sobreinformado, mediatizado, a niños que provienen de
familias con padres analfabetos funcionales, que no han accedido, que no han
sido incluídos, que no consideran o apenas vislumbran el valor de la
alfabetización?
Mi tarea actual se acerca a este
panorama, con niños prontos a terminar el ciclo primario, para quienes el
tiempo de escuela se acorta. Y a veces me gana la premura de la contingencia
por sobre la planificación. Creo que hay que hacer eje en el legado de
herramientas, más que en contenidos. Aunque herramientas vacías tampoco sirven.
Un delicado equilibrio, del que muchas veces me caigo.
ya lo envié. Último día, 20:46 hs.
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